sábado, 25 de mayo de 2019

EUROPEAS, MUNICIPALES Y AUTONÓMICAS 26 MAYO 2019



Mañana hay elecciones, y toca reflexionar de nuevo. Decía el gran político inglés Winston Churchill que la democracia es la peor forma de gobernar, pero es el menos malo de los sistemas políticos. Debe ser así, porque su otro gran rival político, el alemán Adolf Hitler decía que "con humanidad y democracia nunca han sido liberados los pueblos". Se puede gobernar de distintas maneras, pero otro tema es gobernar bien, con honestidad, sentido común, y razonamientos más o menos correctos y sensatos. Y otro tema es también tomarse la política como otra oportunidad más de aprovecharse de los cargos y las instituciones públicas para lucrarse, descuidando el servicio que está destinado para mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos.

La elecciones generales del pasado 28 de abril dieron de los peores resultados electorales esperados: se prevé que seguirá la inestabilidad e incertidumbre política con las consecuencias económicas que acompañan (sobretodo debido a los separatismos periféricos que ponen en cuestión la unidad de España), y habrá otra exponencial subida de impuestos generalizada, con todas sus consecuencias de efecto inflación y pobreza. Y no hablemos sobre que nadie va a poner freno a la inmigración descontrolada. La multiplicidad de leyes y las fuertes contrariedades políticas llevarán a más represión, más censura y más manipulación, con todo lo que supone de mayor merma de las libertades públicas. Pero ahora toca el turno a las municipales, autonómicas  y europeas.

Como proveí hace unos años, tras la caída del bipartidismo en el cual se alternaban gobiernos de PSOE con los de PP (unas legislaturas con mayoría absoluta, y otras necesitando los pactos con partidos periféricos), hemos caído hacia la italianización de la política en la que para gobernar y ocupar cargos políticos se necesitan pactos y acuerdos entre distintos partidos, y derivando de esto la economía hacia un modelo parecido al argentino que subsiste como puede pero no tiene norte claro. Desde la muerte de Franco, pasando por la transición política hasta nuestros días, la sociedad española ha tenido que soportar cinco grandes males que cada día se han incrementado más yendo a peor: los impuestos, la merma de libertades, la deuda pública, y cada vez más inmigración y más funcionarios a mantener. Y ahora somos una democracia frágil, corrupta e insegura que ha de soportar esos cinco grandes lastres básicos.

Pero inevitablemente somos democracia y hay que gobernar la cosa pública, y dejando aparte el gobierno europeo, tanto los autonómicos como los municipales, en muchos aspectos suele ser un calco del gobierno central: cada uno con determinadas competencias parecidas: obras públicas, educación, sanidad, seguridad, etc... El municipal es como un gobierno en escala más pequeña, con otros añadidos que normalmente no suelen hacer los otros gobiernos en escala mayor, como por ejemplo, el de gestionar recogida de basuras, el impuesto inmobiliario, o el del coche, entre otros. Además muchos gobiernos municipales se implican en competencias que aparentemente no les corresponde, como el caso de la educación, la sanidad, o la inmigración, con todo el añadido de mayor gasto innecesario a soportar por el municipio. Claro que cuando más dinero se mueve, mayores las posibilidades de lucro para algunos.

En el régimen anterior alcaldes y concejales apenas no cobraban nada y ejercían su autoridad o representación como un servicio a la comunidad. Hoy se fijan sus propios sueldos, dietas y demás prebendas (ya muy considerables), que se votan ellos mismos con todo lo que supone el lucro de los cargos que se reparten entre ellos mismos. De ahí la lotería de las elecciones y en la que se presentan variedad de partidos (muchos más numerosos en las municipales, lo cual cuántos más son, más dificultades de que toque la lotería del cargo), cuyo premio es el cargo, sea diputado, alcalde, concejal, o cualquier otro cargo de ente público al que se logra acceso a través de las elecciones o de que le coloque el que obtiene el cargo público. Por eso cuando hay elecciones y se confeccionan las listas, hay tantas peleas internas en los partidos, porque todos quieren ir en los primeros puestos para ganar la jugosa lotería del cargo. Mas que no un servicio a los ciudadanos, la política a acabado por convertirse en un lucro para los que obtienen cargos y una influencia para otros negocios indirectos que estén relacionados con la cosa pública (y eso da origen a las comisiones que perciben algunos y los incontables casos de corrupción que cada día nos vamos enterando por la prensa). De ahí viene que cada día tengamos más impuestos y que tanto instituciones como políticos y funcionarios sean cada vez más caros de mantener a través de unos impuestos cada vez más aplastantes.

Los cargos públicos cada vez más voraces en sus honorarios y prebendas, y los despilfarros derivados de malas decisiones políticas, ha llevado a una rapiña recaudatoria cada vez más intensa y voraz, en la que no se para de imponer cada vez más saqueos tributarios de todas clases contra los ciudadanos. Basta ver los radares-trampas de las carreteras y las calles de muchos pueblos y ciudades, que no terminan de extenderse como una plaga. Y lo mismo las zonas azules, verdes, o de cualquier color que cada vez lo son más calles de los pueblos y ciudades del país, en las que hay que pagar cantidades abusivas para aparcar; lo cual son dos ejemplos del atraco y saqueo institucionalizado contra los ciudadanos. O el caso de las recogidas clasificatorias de las basuras, con la excusa del reciclado sostenible, que en el fondo es otro negocio del que se lucran unos y que pagan de más el resto de los ciudadanos. Y no es lo mismo una sociedad que tolera que okupas se adueñen de cualquier vivienda sin que les pase absolutamente nada, que una sociedad donde se respeta la propiedad privada y se castiga a los delincuentes por los delitos cometidos. Y da igual que se sea de un partido u de otro, pues la rapiña cada vez mayor del robo encubierto contra el ciudadano se ha convertido en la norma de cualquier política en esta democracia corrupta, discriminatoria e injusta que es la española. Lo malo es que aparte de esta rapiña recaudatoria cada vez mayor, y de unos políticos cada vez más insaciables en su codicia, la deuda de las administraciones públicas no para nunca de crecer y agrandarse cada vez más.

En este caso de las elecciones autonómicas y municipales se trata, pues, de que cada uno vote por quien crea que lo hará mejor o tenga más afinidad ideológica, y que esté más en línea por sus intereses como ciudadano. Pues por ejemplo, en un municipio no es lo mismo que el poder y las consejerías los tenga uno u otro, ya que cada cual aplicará su propia política y abogará más por los intereses de unos u otros colectivos. Y cuando se pretende contentar a todos, se acaba por no dejar satisfecho a nadie; pero cuando se pretende contentar a una parte de la población, las consecuencias las acaban pagando el resto, porque nada de lo que haga una institución pública sale gratis y alguien tiene que pagarlo ( lo malo es que algunos pagan, y otros reciben sin pagar). Otro tema es andar tan desinformado como desorientado, que no saber tan siquiera por quien votar, como ocurre en una inmensa mayoría del electorado. Eso sí: de una manera y otra, a todos nos acaban jodiendo y casi nada se escapa de pagar algún tipo de impuestos.

Por la parte de las elecciones europeas, hoy por hoy el problema de Europa, más que no el económico o el político, es la expansión del islam con todo lo nefasto y negativo que supone (basta ver el modelo político y de vida de los países musulmanes, que es claramente represivo). El peligro y el problema es que en Europa cada vez hay más musulmanes importados, que se reproducen a un ritmo que en muy poco tiempo Europa dejará de ser el espacio de las libertades, para convertirse en un espacio completamente musulmán con todas las nefastas consecuencias que supone, como por ejemplo, que la mujer es un ser inferior (y hasta impuro) en relación con el hombre (como también lo son los perros para el credo musulmán). Y con ello la aplicación de la sharia, la ley musulmana, que es completamente intolerante y que no casa con nuestros valores de libertades ciudadanas. Los europeos nos jugamos, pues, el riesgo de perder las libertades, y que nos impongan otro modelo de vida que nos resulta muy ajeno y extraño, y encima por gentes que ni tan siquiera son de origen europeo.

Por eso esta vez, en las elecciones europeas, el único voto útil va a ser el que se de para aquellos partidos que defienden los tradicionales valores europeos de libertades y que van a poner freno al represivo islam. Y en España el único partido que aboga por esta línea es VOX, el cual es el único partido recomendable de votar en las elecciones europeas si no se desea que tanto España como el resto de Europa termine siendo musulmana y acabe por imponerse la dictadura totalitaria de la sharia. Lo malo es que los caballos de Troya musulmanes ya están muy adentrados y asentados por toda Europa, y no pinta nada bueno lo que está por venir (y menos si no se pone freno y remedio contra este peligro).

Por todo esto, y como un mal menor, creo que VOX es el único partido en toda España por el que hoy por hoy vale la pena votar, porque todos los demás solo llevan a una sociedad y a una Europa en la que va a acelerarse la decadencia y el malestar. En estos momentos solo VOX es el único partido político que puede hacer algo positivo para Europa y para España, y por eso mañana día 26 de mayo de 2019, es de imperiosa necesidad que consiga el máximo de votos posibles.




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